A partir de que se vislumbrara la posibilidad que tiene la candidatura de Marco Enríquez-Ominami de pasar a segunda vuelta como resultado de las próximas elecciones presidenciales en nuestro país, las candidaturas tradicionales de mayor posibilidad (Frei-Piñera) han comenzado a hablar del concepto “gobernabilidad” como la capacidad que tendría la eventual magistratura de ME-O de administrar Chile, de dar un cauce efectivo a las demandas sociales y económicas de la sociedad, de distribuir eficientemente los recursos con que cuenta.
Esto no es un tema de discusión respecto a las candidaturas de Eduardo Frei y Sebastián Piñera. Si estuviésemos en presencia de una factibilidad real de Jorge Arrate, seguramente también se levantaría a la palestra el tema de la gobernabilidad.
LA DEMOCRACIA PACTADA
La imperfecta democracia que vivimos en Chile no es fruto del azar. Cuando más podría decirse, en idioma futbolero, que “así se dieron las cosas”. La salida pactada, pacífica, de la dictadura militar se debió a un convenio de tránsito en que muchas de las solicitudes de organizaciones de DD HH, de entes sociales democráticos, hubieron de quedarse en los escritorios de los partícipes del acuerdo y no tuvieron el espacio para ser ubicadas en el contenido de este pacto.
La oposición de aquella época hubo de ceder en sus pretensiones y aceptar una serie de condiciones, bajo la presión que representaban las armas de Pinochet, que dibujaron el Chile que viviríamos desde entonces. No se eliminó la Ley de Amnistía autodecretada por la dictadura, se afianzaron las normas de mercado, se mantuvo la idea de descentralizar la educación y la salud, se atomizó la organización sindical, entre muchas otras medidas.
EL SISTEMA BINOMINAL
En el plano político se instaura el sistema binominal, cuyo eje pasa por la constitución de dos referentes políticos que garantizarían la distribución equitativa de las representaciones de las corrientes ideológicas suscriptoras del pacto, impidiendo de paso que otras expresiones tuvieran vida institucional. Ello es la base de la “política de los acuerdos”, del consenso y de las acciones “en la medida de lo posible”.
Las implicancias son que toda ley o iniciativa de modificación legal tenga, necesariamente, que contar con el acuerdo, a lo menos parcial, de los representantes de los dos actores fundamentales. En caso contrario, tal disposición no llega a transformarse en ley de la República. Amparados en esta disposición la clase política ha llegado a aprobar leyes aberrantes que sólo le favorecen a ella misma (aumentos de sueldo, acuerdos para que determinados actores participen en elecciones aunque no cumplan las disposiciones, etc).
Este es quizás el mayor de los obstáculos que deberá enfrentar un posible gobierno de Marco Enríquez. La pretensión de gobernar sin el apoyo explícito de la Concertación y/o de la Alianza se topará con el poder efectivo que tienen ambas coaliciones en el Parlamento.
Y esto, Marco lo sabe. Quizás por ello, plantea la tesis de gobernar en base a la meritocracia. “Gobernar con quienes sean los mejores, vengan de donde vengan” es la verbalización de “No me importa si son DC, PS, RN, UDI o de donde militen, si son buenos”. O sea, finalmente, no está hablando de profesionales o personas independientes sino de los mismos militantes de ambas coaliciones. Casi un “gobernemos entre todos” que avala la relevancia de las actuales organizaciones políticas. No podría gobernar sin el aval de estas estructuras.
El escenario no será simple. Si lo que pretende, asumiendo su discurso, es que la política se haga de otra manera, debería recurrir al peso específico de otro tipo de organización, de otras fuerzas sociales relevantes. De algún modo el proyecto de Participación Ciudadana que impulsó la presidenta Michelle Bachelet pretendía una nueva forma, en que a lo menos, los representantes elegidos por la sociedad pudiesen ser sacados de sus puestos si no actuaban de la manera que sus electores pretendían.
En lo práctico, para ello era necesario que los propios elegidos votaran a favor de esa disposición. Demasiada transparencia para nuestros tiempos.
domingo, 1 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario