El debate de los candidatos presidenciales realizado el reciente lunes, en el marco del ciclo de programas “Chile debate”, organizado y transmitido por Canal 13, calificado de “exitoso” por la estación televisiva, se constituyó en el primer programa político transmitido en Alta Definición. Quizás eso sea lo más novedoso del evento.
Aparte por cierto del formato que tuvo la transmisión. Adicional a las preguntas y respuestas, típicas de transmisiones anteriores de este tipo, se agregaron preguntas entre los candidatos, derecho a réplica cada vez que fuesen mencionados en las respuestas de otro contendor y preguntas del público. Lo que le dio al programa un mayor dinamismo televisivo. O sea, un pulcro y bien armado programa de TV.
En este contexto lo que más expectación causó fueron las preguntas entre los propios candidatos. Es aquí donde se esperaban los misiles, la intención de poner en problemas a los postulantes rivales, tanto por sus respuestas como en las evasiones a la contestación directa. Los actores cumplieron con su rol, pese a los llamados, de todos, de elevar el nivel de la discusión y entrar en el plano de las ideas.
Saludos a sus respectivas esposas, hablar de sus falencias personales, mantener sus ya conocidas opiniones sobre política internacional, reforzar sus repetidas recomendaciones en torno a cómo solucionar las dificultades nacionales, unidas a las también clásicas acusaciones respecto al uso de información privilegiada, el indulto presidencial a traficantes de drogas, etc., ocuparon la mayor parte del debate. Nuevas ideas o propuestas, pocas, si las hubo. Con algo de razón, el candidato Frei, en plena transmisión calificó el contenido de parte del programa como “farandulero”. En esto, deberíamos estar de acuerdo.
Para sondear los resultados del programa, en términos de conocer el desempeño de los contendores, Canal 13 hizo una medición a través de twtpoll, aplicación de Twitter, que recogió 6.807 opiniones. Los resultados tampoco sorprenden: 32% para Frei, 31% para Piñera, 22% para Marco Enríquez, mientras Arrate recogió las preferencias del 15%. Si no exactamente, los mismos resultados globales de otros sondeos. Los primeros lugares para los candidatos de las coaliciones más relevantes de esta justa. Instala la duda respecto a si este tipo de eventos modifica las decisiones de voto preestablecidas. Pareciera que no ayudan mucho.
Como plantea Matías Carrozzi, columnista del diario “El Amaule”, en que destaca la condición de programa televisivo más que de un encuentro de opiniones divergentes: “el debate no estuvo centrado en las propuestas e ideas de los aspirantes, más bien se ajustó a la mera observación ordinaria de los candidatos a La Moneda, por lo que el director del programa estaba más pendiente en mostrar “cómo” se desenvolvían Piñera, Enríquez-Ominami, Arrate y Frei ante las preguntas del público, los entrevistadores y entre ellos mismos más que hurguetear en profundidad sobre lo “qué” contestaban”.
La relevancia del hecho tiene su contraparte en la cobertura periodística que logró. Prácticamente no se encuentran opiniones ni grandes análisis a lo que sucedió en este encuentro.
Porque si se trata de programas de TV, la transmisión del debate compitió con “El conde Vrolok” y “Los 40”. Harto mejores.
jueves, 12 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario