martes, 24 de noviembre de 2009

LA BACHELET Y LOS COQUETEOS DEL PAVO REAL

Hace un par de semanas anunciábamos que en diciembre de este año, ante el previsible escenario de segunda vuelta, aparecerían los pavos reales, mostrando todos sus encantos para seducir a los votantes que hubiesen “perdido” sus votos al pasar a la nueva instancia, dos candidatos que no fueran de sus preferencias. Nos equivocamos, los pavos reales adelantaron su temporada de apareamiento para intentar enamorar a los votantes en la primera vuelta presidencial.

A esto se han unido, en aparente homenaje, los continuos guiños a los seguidores de Michelle Bachelet, aquellos que le dan el 78% de aprobación, para posicionarse como los legítimos seguidores de las políticas e intenciones de la actual mandataria, particularmente de parte de Frei, Enríquez y, últimamente, Piñera.

Vamos por parte. El orden corresponde a aquél que ocuparán en la cédula de votación.

1.- JORGE ARRATE

Esta campaña tiene un camino propio: el de la izquierda allendista, socialista, sin tapujo alguno. Presenta a Arrate en ambientes cotidianos: su biblioteca con libros un poco desordenados como reflejo de lectura y/o consulta reciente que destaca el posicionamiento de hombre culto y estudioso. En la primera entrega apela al sentido común, luego a la solidaridad, al respeto al trabajo, a la defensa histórica de la izquierda de los pobres, los profesionales, los pequeños empresarios. En el último video revisado apela a los pequeños agricultores, desde su jardín.

Entre los testimonios de apoyo se encuentran los sectores duros como los familiares de detenidos desaparecidos, una ex adherente de la Concertación (Teresa Reyes), una ex nulo (Adela Secall), una NN motivada a inscribirse por los llamados de Enríquez, todo esto adornado por las adhesiones a su campaña de figuras del arte y el espectáculo como el Rumpy, Antonia Zegers, Blanca Lewin, Illapu, Amaro Labra y Alfredo Castro, todos de militancia en el ideario izquierdista y ampliamente reconocidos por los sectores jóvenes.

En resumen, Arrate se presenta como una persona común, estudiosa, seria, mesurada, y busca sintonía con los sectores más jóvenes, eventualmente más proclives a anular o votar en blanco, y con parte de la Concertación, aquella más reticente a seguir con el modelo de este conglomerado.

2.- MARCO ENRÍQUEZ-OMINAMI

Resulta curioso que el slogan “Sigue el cambio”, utilizado por la campaña de ME-O, sea un reconocimiento explícito de que el cambio ya comenzó, que lo inició la Concertación, y que, por tanto, su candidatura se presenta como una continuidad “mejorada” de los logros ya conseguidos por administraciones anteriores.

De hecho sus planteamientos parten por reconocer los avances en obras e infraestructura, y poner el énfasis en mejorar la democracia, en la cual ME-O observa carencias. Plantea asimismo, la necesidad de un concurso transversal, para buscar el éxito de su candidatura. Y por lo tanto, “tira de chincol a jote”.

Apelaciones a la gente de trabajo, a quienes agradece su labor, a las familias con problemas de separación o de alejamiento, de la que la propia Karen Doggenweiler declara ser un ejemplo, el llamado a proteger los derechos de la población discapacitada, apelaciones visuales al mundo homosexual, las críticas al sistema de salud, la inexistencia de democracia sexual, económica, ecológica ambiental, cultural y educacional, el discurso para sordos, y finalmente la propuesta de terminar con la discriminación, son muestras del amplio abanico que pretende conquistar Marco Enríquez.

En relación al esfuerzo por destacar lo transversal de la campaña, resulta evidente al catalogar de discriminados a “ricos y pobres, de derecha o de izquierda”. Es un claro llamado a quienquiera desee unirse a su candidatura.

Entretenidas, de eficiencia discutible son las “pruebas a que se somete el candidato para demostrar sus características: es de verdad, es sensible, Marco aprende, es flexible, atrae, escucha. Lo mismo sucede con la aprobación a su proyecto de Ricardo Lagos y Fernando González, tocayos de los famosos. Demasiado light para un candidato presidencial. Quizás un diputado pudiera darse ese lujo.


3.- SEBASTIÁN PIÑERA


En los cinco primeros capítulos de esta franja no se observa claridad en el tratamiento televisivo. Por una parte se muestra en varias ediciones, una larga secuencia del desarrollo de reuniones del grupo Tantauco. Puede que se pretenda demostrar la capacidad de trabajo en equipo de Sebastián Piñera, pero el entorno de la reunión - una preciosa oficina -, la tipología de personas y su aparente pertenencia a un determinado grupo social, no contribuye mucho a acercar la campaña de este candidato a las grandes masas, las dueñas de los votos que establecerán las diferencias.

Por otro lado, las reuniones del candidato con las integrantes de Mujer emprende - en que se destacan las principales dificultades que enfrenta este género -, con trabajadores y su conversación respecto a su propuesta de creación de un millón de nuevos y buenos empleos, con los campesinos y la última en un hogar típico de clase media, le dan el espacio y entorno adecuado para manifestar cuáles serán sus medidas de gobierno. Debe destacarse que en cada una de éstas, el propio candidato o Cecilia Morel, hacen un reconocimiento al avance logrado por la actual presidenta.

Sin duda lo más logrado, desde el punto de vista televisivo y su alta capacidad de manejar emociones, es el discurso final en que, con la garganta apretada le pide a Dios la templanza, el coraje que necesita para conducir el país. Siendo lo mejor conseguido, tiende a pecar de reiterativo, en tanto exhibe la misma pieza comunicacional durante los tres primeros días. Peligroso.

Su concepto de gobierno de unidad nacional, sin exclusiones, se encuentra reflejado en las marchas y concentraciones, como asimismo en la pieza de los cantantes de regiones, en que incluye tomas de mapuche y de pascuenses. Incluso en alguna de las franjas, reconoce en Neruda, a un héroe de la cultura chilena. Más tarde haría un reconocimiento similar al incluir a Bachelet en su campaña.

Quizás debiera repensar si es preciso insistir en mostrar imágenes tan lejanas como los grupos de profesionales del grupo Tantauco.


4.- EDUARDO FREI


Esta es gente que sabe de televisión. En una campaña obvia, con contenidos ya vistos, sorprende la factura técnica de sus piezas comunicacionales. En una estética que recuerda la histórica campaña del NO, aborda la importancia y los problemas de la clase media, reconoce (más bien, se ampara) los logros y avances de la administración Bachelet y promete corregir errores, terminar con la discriminación a la mujer y disminuir el machismo, mejorar la educación, castigar la violencia intrafamiliar. Todo previsible.

Las apelaciones emocionales cruzan el contenido de las cinco franjas revisadas: los problemas y superación de la escolar embarazada, los recuerdos del padre del candidato, Eduardo Frei Montalva, y su presunta muerte a manos de agentes del Estado durante la dictadura, la historia de la microempresaria florista.

Lo único “competitivo”, confrontacional, es la declaración anti-MEO, fundada en su falta de apoyo social, por la carencia de diputados, senadores, alcaldes, etc., que impedirían una buena gestión gubernamental.

Otro aspecto discutible es su eslogan “Vamos a vivir mejor”, ya que subyace que o no estamos viviendo bien o, en el mejor caso, que siempre es posible vivir mejor. Un poco confuso.

RESUMEN Y CONCLUSIONES

Desde el punto de vista de los contenidos, no se comunican nuevas propuestas con la excepción de algunos guiños a los votantes de otros candidatos. Nada muy distinto al planteamiento de los eslabones expuesto en otra entrega: los candidatos tienden a intentar seducir a quienes están más cercanos a la postura de cada candidato, pero se encuentran situados en algún competidor.

No obstante, hay un problema de credibilidad. Tanto Arrate como Frei realizan acciones tendientes a minar la campaña de Marco Enríquez por sus indefiniciones, que se encuentran también en su campaña. Pero tampoco convencen las posturas pro mundo del trabajo y apoyo a las minorías de parte de Piñera, menos aún las propuestas de mejoría de Eduardo Frei. Sólo recordar la propuesta de nacionalización del agua. La franja parlamentaria deja claro que es una propuesta del PS y el PPD, que Frei habría tenido la obligación de incluir en sus propuestas presidenciales.

En esa perspectiva resulta grato ver y escuchar a Jorge Arrate. Sin nada que perder y mucho por ganar, construye un discurso televisivo en que nada opaca su visión socialista, allendista, de hombre de letras, coherente. Sólido.

Si se tratara de votar por las franjas, voto por Arrate.

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