lunes, 24 de agosto de 2009

LAS ETNIAS Y SU COLONIZACIÓN

Me pareció volver a escuchar al General Leigh el 11 de septiembre de aquel año y sus referencias al “cáncer marxista”.

El jueves recién pasado a las 18.00, a través de Radio Santiago su director-propietario Waldo Mora Longa realiza su comentario. Luego de referirse despectivamente a los mapuche, comenta que este tipo de movilizaciones se realiza en toda América Latina. “Baste ver al Perú, a Bolivia, a Ecuador. Lo que estamos viendo es una escalada marxista a nivel internacional”.

En algo tiene razón. A partir de 1992, 500 años después del inicio de la campaña de dominación por parte de los imperios europeos al continente americano, numerosas comunidades indígenas comenzaron a movilizarse por el fin de la discriminación, el derecho a sus demandas históricas y su patrimonio cultural y, eventualmente, por la recuperación de las tierras ancestrales hoy en poder de Estados y/o particulares.

Y no es extraño que así suceda. La historia de América Latina toda, es la historia de las “pacificaciones” que realizaron los colonizadores en contra de las comunidades aborígenes. Y sucedió en Perú, en Bolivia, en Ecuador. Por parte de la corona española. También en Brasil, por parte del reino de Portugal. En este mismo esquema de dominación y subyugación aborigen se encuentra la Polinesia, incluida la “chilena” Isla de Pascua.

UN POCO DE HISTORIA

Estimada hace 1500 años, una expedición polinésica llega a estas tierras, encabezada por el rey Hotu Matúa. Estos habitantes son los que, en recuerdo a sus antepasados construyen los conocidos moai. El siglo XVII y parte del XVIII son escenarios de guerras tribales que dan origen a nuevos sistemas de administración y de cultura más ancestral aún, el culto a las aves.

Luego de la visita en el siglo XVIII de expediciones europeas, el siglo XIX verá la llegada de embarcaciones esclavistas que consiguen raptar a cerca de 4.000 isleños que terminarían sus días, sometidos, en las minas guaneras del sur del Perú, actual Norte de Chile.

En 1888 Rapa Nui se transformó en parte de Chile, como resultado de la política expansionista, al poderío naval chileno y a la pretendida instalación de una base que controlara el comercio en el Pacífico Sur, a través de la firma de un trato entre el rey Atamu Tekena y el representante del gobierno chileno, Capitán de fragata, Policarpo Toro.

Entre fines del siglo XIX e inicios del siglo XX, la isla es arrendada a compañías criadoras de ovejas. Durante casi toda la primera mitad del siglo XX los isleños son ubicados en Hanga Roa, y se les sometió a arraigo territorial sin que pudiesen abandonar el pueblo.

La relación actual de Rapa Nui con el Estado chileno es, por decir lo menos, confusa y compleja. El cuadro lo componen las discusiones respecto a la tenencia de la tierra, el concepto de propiedad y el manejo y explotación de la isla.

El Parque Nacional Rapa Nui, administrado por CONAF, está declarado Patrimonio de la Humanidad, no así el resto de la isla. El Fundo Vaitea administrado por SASIPA, filial de CORFO, concentra las mejores tierras agrícolas. El resto, para los isleños.

No resulta extraño, entonces, que surjan las demandas territoriales de parte de los pascuenses. Y estas demandas físicas, como en el caso de los mapuche y los chiapanecas, también están teñidas del interés por recuperar su cultura en el marco de su nación de origen: la Polinesia.

No es extraño.

CAM: AUTONOMÍA Y TERRITORIO ¡AHORA!

La Coordinadora de Comunidades Mapuche en Conflicto Arauco-Malleco (CAM) encuentra su origen en el agrupamiento de una variedad de organizaciones mapuche, a inicios de los años 90, en estructuras orgánicas de las expresiones del descontento mapuche, dirigidas hasta ese momento por organismos dispersos, entre ellos Ad Mapu y Meli Wixan Mapu.

Las permanentes actividades comenzaron entonces a tener mayor orientación estratégica. Producto del reclamo de sus demandas, estas movilizaciones influyeron en la formulación de la Ley Indígena de 1993 y la posterior creación de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI), entidad gubernamental encargada de trabajar con los requerimientos de este y otros pueblos aborígenes.

Hasta 1998 las organizaciones mapuche desarrollaron trabajos orientados especialmente a la recuperación histórica y cultural, creación de nuevas instancias orgánicas que agruparan a más comuneros, apoyo material y de trabajo. Las consecuencias que trajó el incremento de la labor de las industrias forestales se transformaron, entonces, en la brasa que atizó el fuego de la rebeldía mapuche. Ya a partir de 1997, comenzaron a verse comunidades que se levantaban en conflictos territoriales en la VIII y IX Regiones.

1998 marca la fecha de la conformación de la CAM, organización fundamental en las movilizaciones realizadas hasta 2003. Su nacimiento se debe a la conformación de una nueva expresión en el campo político mapuche, con una visión mucho más rupturista que las dirigencias previas. Confluyen en el nacimiento de la CAM además de comunidades del campo, otras comunidades de la ciudad y estudiantes mapuche, entre otros.

En este año y como producto de diferencias en el diagnóstico de la situación indígena, así como sus estrategias de acción, la CAM presenta algunos grados de escisión.

EN LO QUE LAS ORGANIZACIONES MAPUCHE CONCUERDAN

- Autonomía del pueblo-nación mapuche.
- Rechazo a la política asistencial del gobierno, que persigue dividir al pueblo mapuche.
- Rechazo a la dependencia del las políticas estatales.
- Generación de un polo mapuche autónomo.
- Participación activa y movilizada, en lugar de la movilización testimonial.
- Este proceso debe conducir a un proceso de maduración de una plataforma de liberación mapuche.
- Definir al Estado chileno como opresor del pueblo mapuche.
- Definir al modelo neoliberal y a las políticas alentadas por el gobierno como las principales causas del peligro de continuo deterioro del desarrollo y continuidad del pueblo mapuche.
- Apoyo a los hermanos/as víctimas de la represión estatal.

Podemos concluir que la gran diferencia entre las diversas organizaciones mapuche que reivindican la autonomía y los territorios es la forma en que deben realizarse las manifestaciones tendientes a lograr estos objetivos.

Por una parte el camino del diálogo con las instituciones gubernamentales como las Comisiones Especiales solicitadas por la presidenta Bachelet y la CONADI. Difícilmente llegarán a buen puerto, en tanto está en interdicción una variable de la esencia de la estructura institucional (el desarrollo de la industria privada) con el respeto a las pretensiones autonómicas.

Por otro lado la posición rupturista de la CAM que ve la pretensión anterior sólo como una maniobra dilatoria del Estado, a la que debe oponerse activamente.

El gobierno está en serios problemas. Más aún si pretende solucionar el tema agregando consultorios y escuelas.

lunes, 17 de agosto de 2009

ACEITE Y VINAGRE… ¿O VINAGRETA?

La prensa del fin de semana editorializó respecto a un proyecto de ley, presentado por el Partido Regionalista Independiente (PRI) en 2008 y que fuera aprobado en la Cámara de Diputados con el apoyo de la Concertación. El fundamento a esta eventual prohibición de publicar los resultados de las mediciones, en fechas inmediatas a las elecciones mismas, dice relación con la influencia que estos ejercen sobre la ciudadanía de voto indeciso además de facilitar acuerdos funcionales en el nivel de las dirigencias políticas, disminuyendo el valor del diálogo político.

Baste solo ver los efectos de los resultados del Estudio Nacional de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos (CEP) del mes de Junio de 2009, en que tres pre candidatos (Jorge Arrate, Alejandro Navarro y Adolfo Zaldívar) consiguieron el 1% de las intenciones de voto. El primer síntoma lo dieron los comandos de Arrate y Navarro, que iniciaron conversaciones para buscar acuerdos respecto a unificar los esfuerzos en una candidatura única.

Recientemente miembros de la directiva del PRI, encabezados por su presidente Jaime Mulet, daban a conocer la relevancia que podría tener la “bajada” de su pre candidato Adolfo Zaldívar y la necesidad de negociar con otras candidaturas. En esa perspectiva se habrían iniciado acercamientos al comando de Frei así como al de Marco Enríquez-Ominami.

La respuesta del pre candidato independiente no se hizo esperar, rechazando la propuesta por las diferencias valóricas y programáticas que existen entre ambas posturas. En este sentido, vale mencionar el rasgo de coherencia mostrada en el rechazo, misma actitud que sostuvo este comando respecto a la aproximación del Partido Radical Social Demócrata (PRSD) durante su crisis con la Concertación: los eventuales acuerdos deben realizarse sobre objetivos de gobierno, por perspectiva política y no sobre cupos parlamentarios.

Incluso si así no fuera y fuese mirado en términos de cálculos políticos, la relevancia de la candidatura del PRI es muy menor en términos de intención de voto y difícilmente inclinaría la balanza a favor de Marco Enríquez, cuyo tercer lugar en las elecciones de Diciembre, parece ser lo más viable. Dada la cercanía de los votos de Frei y Piñera, sería más importante para la posición final en diciembre de la candidatura de la Concertación, pese a que fuese expulsado de la Democracia Cristiana.

Quizás lo más delicado para Zaldívar es que la existencia política del PRI puede depender de la reelección de sus diputados y de su propio cupo senatorial, y en este minuto no representa claras ventajas para ninguna de las actuales candidaturas presidenciales.

Pero... se han visto muertos cargando ataúdes.

lunes, 10 de agosto de 2009

¿DE CUÁL SORPRESA ESTAMOS HABLANDO?

Elecciones Presidenciales

Las encuestas a las que nos tienen ya acostumbrados los distintos Centros de Estudios, Empresas de Investigación e Institutos de la más diversa índole, pretenden arrojar luces respecto a las preferencias que tiene el electorado con relación a las próximas elecciones presidenciales. Aún no es tiempo de los pronósticos parlamentarios, o visto de otra forma, atraen en menor medida a la población.

Quizás convenga decir que éstas no son, en general, asépticas. Cada una de estas empresas investigadoras representa una clara postura ideológica y por tanto no es lejano el riesgo que estas mediciones y su amplia divulgación condicionen el acto final de este proceso: el voto.

Revisemos lo que han dicho las mediciones de la CEP, instituto que parece ser el favorito de los medios de comunicación y la clase política:

Junio 2008

Los encuestados pronosticaban a Ricardo Lagos como el candidato único de la Concertación con el 19% de las preferencias, seguido por Soledad Alvear (14%) y José Miguel Insulza con un 11%. Luego aparecía Frei con un 6%. En el sector de la Alianza, Piñera conseguía un 52% mientras Joaquín Lavin lograba un 20%.
Debe observarse la dispersión del voto concertacionista entre 5 eventuales candidatos contra sólo 2 alternativas aliancistas.

La eventual segunda vuelta da el triunfo de Sebastián Piñera con un 48% contra el 30% que conseguiría Eduardo Frei.

Noviembre – Diciembre 2008


Ratifica a Sebastián Piñera como eventual candidato de la Alianza a una gran distancia de Joaquín Lavín (57% contra 4%). Asimismo aparecen Evelyn Matthei y Pablo Longueira con cifras menores.

En la Concertación, aún manteniendo a Lagos como primera prioridad (23%) Eduardo Frei y José Miguel Insulza presentan cifras similares de preferencias (15% y 14%).

La etapa decisiva, entre Piñera y Frei sigue entregando la primera magistratura al representante de la derecha con una relación de 44& y 34%, un poco más estrecha que la medición anterior.

Junio de 2009

Aunque la medición general entrega todavía una ventaja general de Sebastián Piñera por sobre Frei (37% vs 30%), las preferencias en segunda vuelta entregan un empate de 39% para Sebastián Piñera y Eduardo Frei.

Esta medición considera las eventuales candidaturas de Marco Enríquez (Independiente), Alejandro Navarro (MAS), Adolfo Zaldívar (PRI) y Jorge Arrate (Juntos Podemos).

El punto de quiebre en esta encuesta es el 13% conseguido por el candidato independiente, cuyo improbable paso a segunda vuelta lo pone en el centro de la discusión.

La indagación del destino de esa cantidad de votos, revela que a lo menos el 44% podría denominarse “voto crítico de la Concertación”. No extrañamente sobre el 25% de tales votos, en esta eventualidad, serían nulos o blancos. El candidato Piñera captaría cerca del 20% del sufragio de Marco Enríquez.


No obstante las demás mediciones (Imaginacción, Adimark e Ipsos) tienen una menor relevancia política, en general, presentan resultados similares, tanto en términos de candidatos para segunda vuelta como en el destino de los sufragios que obtendría Marco Enríquez. Si le creemos a pié juntillas a éstas y a la difusión mediática de tales resultados, el próximo presidente sería Sebastián Piñera.

Muy probablemente no sea así. Si bien es cierto Piñera ha liderado las mediciones a una larga distancia, máxime cuando no estaban definidas las candidaturas definitivas (los casos Zaldívar y Navarro muestran que aún no lo están). En la medida que se ha ido acercando la fecha de la elección, las distancias son cada vez menores, llegando incluso al empate técnico en las alternativas de preguntas abiertas, situación que a inicios de año, no se preveía. Incluso es probable que la llamada “guerra sucia” establecida en las campañas de Frei y Piñera, perjudique con mayor amplitud a la postulación del empresario aliancista.

La impresión personal de quien escribe es que finalmente el próximo presidente de Chile será Eduardo Frei. Independiente de la posición que logre Frei y Piñera, lo medular seguirá siendo el voto en segunda vuelta de los adherentes al candidato independiente Marco Enríquez-Ominami.

Y en este escenario, debería imponerse el voto “contra Piñera”. De hecho las encuestas hablan de algo parecido respecto a lo concertacionista que es el voto de la candidatura independiente.

Es una lástima por el futuro gobierno. Será el del menos malo, en el marco de partidos políticos y alianzas que cuentan con baja aproximación a los ciudadanos, Dicho de otro modo, ilegítimos.


CADA CUAL VE LO QUE QUIERE VER

Varias de las mismas mediciones, en apartados menos difundidos, muestran esa variable: la confianza que existe sobre el accionar de las organizaciones políticas vigentes – los partidos -. La medición de Adimark de Junio 2009 muestra que aproximadamente el 60% de los encuestados rechaza el accionar tanto de la Concertación como de la Alianza. Según la medición de Imaginacción de Mayo 2009, Alianza por Chile alcanza a un 30% de aprobación, la Concertación un 27%, un 17% aprueba la performance del pacto Juntos Podemos y un 18% la de los parlamentarios. Una clara muestra de la percepción de los partidos y sus dirigentes.

La primera muestra de este desgaste ya lo había mencionado la encuesta MORI de marzo 2008 que situaba a los partidos políticos en el último lugar en su medición de confianza en determinadas instituciones, como la iglesia, las fuerzas armadas, los órganos del Poder Judicial, etc.

No en vano, variadas voces reclaman por los acuerdos cupulares en la política chilena. ¡Qué ingenuidad!

Cómo nos olvidamos que, con razón, se habla de la “clase política”. Que, sin ir más lejos, la vuelta a la democracia se logró por esa vía: un acuerdo entre los representantes de la dictadura, encabezados por Augusto Pinochet en persona, y los partidos políticos permitidos por el gobierno de facto. Un acuerdo que permitió el sistema binominal, la privatización de la educación, de la salud, la municipalización de la educación, etc, todos baluartes del actual sistema social, político y económico. Lo que demandaban las incipientes organizaciones nunca importó.

Hoy tampoco han importado. Puede verse en la constitución de las listas parlamentarias. El caso de Temuco es uno de ellos. La presión del Partido Radical Social Demócrata, cuya adhesión al proyecto de la actual Concertación es medular a los resultados que ésta pretende, logró que un diputado en ejercicio con alta votación popular, fuese “bajado” en beneficio de la colectividad dirigida por José Antonio Gómez. Y no es el único caso, las listas en sí mismas, obedecen a acuerdos cupulares entre las dirigencias. De hecho, la candidatura de Frei y de Piñera, también lo son.

Aunque polémicas, seguirán siendo el pan de cada día. Poco importarán, salvo la condición de anecdóticas, las agresivas reacciones de Camilo Escalona y de María Antonieta Saa. Las cuotas de poder seguirán siendo el objetivo único e irrenunciable objetivo de las dirigencias políticas.

Quizás la postura de Marco Enríquez frente a la eventual adhesión del PRSD y del PRI a su candidatura, en el sentido de que tal apoyo se aceptaría en tanto se hiciera sobre coherencias programáticas y no sobre cupos parlamentarios, sea una luz en el oscuro horizonte de la política chilena.

Quizás.